El brunch del fin de semana es la única comida en la que nadie tiene prisa, salvo quien la prepara. Los huevos piden atención, las tostadas esperan la mantequilla y siempre hay alguien que pide algo que no está en la mesa. Una jarra de zumo recién hecho es la forma más sencilla de que la mesa luzca especial sin añadir otra sartén al fuego.
Esta receta de zumo para el brunch combina manzana, zanahoria, naranja y un poco de jengibre fresco. Es lo bastante dulce para quien suele tomar zumo de naranja, tiene mucho más sabor que cualquier zumo de brik y se prepara en unos diez minutos para cuatro personas.
Zumo de manzana, zanahoria, naranja y jengibre: la receta
Salen aproximadamente entre 900 ml y 1 litro, o cuatro vasos generosos.
- 4 manzanas crujientes
- 6 zanahorias medianas
- 4 naranjas peladas
- Un trozo de jengibre fresco del tamaño de un pulgar
- Medio limón (opcional)
- Lava bien las manzanas y las zanahorias. Quita el corazón de las manzanas y corta la parte verde de las zanahorias.
- Pela las naranjas dejando tanta piel blanca como quieras. Aporta cuerpo, pero en exceso puede dar un ligero amargor.
- Exprime por tandas alternas: una naranja, luego zanahoria y manzana, con trocitos de jengibre entre medias para que su toque picante se reparta por toda la jarra.
- Prueba y añade un chorrito de limón si te gusta un final más fresco.
- Remueve y sirve al momento, con hielo si lo prefieres bien frío.
¿Hay niños en la mesa o invitados que prefieren sabores suaves? Usa la mitad del jengibre. Para quien busque más intensidad, pon un cuenquito de jengibre rallado en la mesa y que cada uno ajuste su vaso.
Por qué esta combinación funciona en el brunch
Cada ingrediente cumple una función. La manzana aporta dulzor natural y suaviza el sabor terroso de la zanahoria. La naranja da el toque fresco y familiar que todos esperan en el desayuno. El jengibre evita que el conjunto resulte empalagoso. El resultado gusta a casi todo el mundo, algo clave cuando la mesa reúne gustos muy distintos.
La compra también es fácil. Los cuatro ingredientes se encuentran todo el año en cualquier supermercado y ninguno necesita una preparación especial. Si ya has probado nuestro zumo ABC, esta receta es una versión más fresca y cítrica.
Con qué servirlo
Un vaso frío y afrutado es el contraste perfecto para los platos contundentes del brunch. Este zumo combina especialmente bien con platos salados: huevos escalfados sobre pan de masa madre, una tabla de bagels con salmón ahumado y queso crema, huevos revueltos con beicon o una sencilla tortilla de verduras.
Si el menú es más dulce, con tortitas, gofres o rollos de canela, elige algo más ácido, como pomelo, naranja y unas hojas de menta. En cualquier caso, apuesta por un solo zumo y hazlo bien. Ofrecer cinco bebidas solo significa más platos que fregar y un anfitrión que nunca se sienta. Un zumo fresco, junto con té, café y agua con gas, basta para todos.
Compra pensando en el rendimiento
Un zumo nunca es mejor que los productos con los que se hace. Elige manzanas firmes y sin golpes, naranjas que pesen para su tamaño y zanahorias que se partan en lugar de doblarse. La fruta muy blanda se exprime peor y da un sabor más plano.
Compra un par de manzanas y naranjas de más. Los brunch suelen crecer cuando aparece un amigo o alguien quiere repetir, y lo que sobre servirá para el zumo del día siguiente. La acidez de las naranjas cambia según la temporada, así que prueba siempre antes de servir. ¿Demasiado ácido? Una manzana más lo suaviza sin volverlo empalagoso.
Cómo adelantar el trabajo la noche anterior
Evita exprimirlo todo la noche anterior. El zumo fresco está en su mejor momento en las horas siguientes a prepararlo; después se separa y pierde viveza. En su lugar:
- Lava la fruta y la verdura y guárdala en la nevera para que esté bien fría al exprimirla.
- Deja preparados la jarra, los vasos y un cuenco para las pieles y la pulpa.
- Comprueba que el extractor está limpio, montado y cerca de un enchufe.
Si necesitas prepararlo una o dos horas antes, llena una botella o jarra hasta arriba, ciérrala y guárdala en la nevera. Remueve antes de servir. Que el zumo fresco se separe un poco es totalmente normal.
¿Qué extractor facilita el brunch?
Un extractor de zumo lento prensa la fruta y la verdura con suavidad en lugar de triturarla a alta velocidad, lo que da un zumo más fino y con menos espuma. Pero en una mañana de brunch, lo que más tiempo ahorra es tener que cortar lo mínimo antes de empezar.
El Fridja f1900 Whole Fruit Juicer está pensado para fruta entera y procesa manzanas y naranjas peladas con muy poca preparación. Llénalo, enciéndelo y ocúpate de los huevos mientras trabaja. Si tu extractor tiene una boca más estrecha, basta con partir las manzanas por la mitad y cortar las zanahorias en trozos más cortos. Encontrarás todos los modelos en nuestra gama de extractores.
Variaciones fáciles según tus invitados
Toma la receta como punto de partida. Para un zumo más verde, cambia dos zanahorias por medio pepino y añade un puñado de espinacas. Es más fresco y menos dulce, ideal para invitados a los que ya les gustan los zumos de verduras.
Para un sabor más suave y familiar, prescinde del jengibre y usa manzanas rojas. Para un toque tropical, sustituye una naranja por una rodaja gruesa de piña. Úsala con moderación, porque la piña enseguida domina.
Un apunte si recibes a un grupo variado: el pomelo puede interactuar con algunos medicamentos, y un zumo con mucho jengibre no sienta bien a todos los estómagos a primera hora. La receta original es la opción más segura para acertar con todos.
Una limpieza rápida
La verdadera prueba de cualquier aparato para el brunch es si te apetece limpiarlo con los invitados esperando. Enjuaga las piezas del extractor en cuanto sirvas el último vaso, antes de que la pulpa se seque. Dos minutos bajo el grifo ahora te ahorran frotar mucho después.
La pulpa de manzana y zanahoria puede ir al compost o añadirse a magdalenas, buñuelos de verduras o sopas. Aun así, no hace falta aprovecharlo todo. Cuanto más sencilla sea la rutina, más fácil será que el zumo fresco se convierta en parte de tus fines de semana.
Un buen brunch no depende de un menú enorme ni de una presentación de restaurante. Pon en la mesa una jarra de algo fresco, cocina platos que tú también puedas disfrutar y tómate la mañana con calma. Si el zumo es tan sencillo que lo repites el sábado siguiente, ha cumplido su función.
