Un abrigo de lana que ha pasado el verano doblado en el armario o aplastado en una bolsa al vacío rara vez sale con buen aspecto. Arrugas en la espalda, solapas aplastadas, un ligero olor a cerrado y una fina capa de pelusa son lo habitual. La buena noticia es que no hace falta ir a la tintorería para solucionar casi nada de esto. Unos minutos con un vaporizador de ropa, usado con cuidado, relajan las fibras, eliminan las arrugas y refrescan el tejido. Así se vaporiza un abrigo de lana sin estropearlo, para tenerlo listo la primera mañana fría.

Por qué el vapor va bien con la lana

Las fibras de lana son elásticas por naturaleza. La humedad y un calor suave les ayudan a relajarse y recuperar su forma, por eso un abrigo vaporizado suele verse más esponjoso y liso. El vapor también evita los principales riesgos de planchar la lana: el brillo que puede dejar una plancha caliente en la superficie y la textura aplastada donde la plancha ha presionado. Para saber más sobre cómo trata el vapor la lana frente a la plancha, consulta nuestra guía ¿Es mejor el vaporizador que la plancha para las prendas de punto?

Aun así, la lana necesita cuidado. Demasiada humedad en un mismo punto, o el vapor demasiado cerca durante demasiado tiempo, puede dejar marcas de agua o deformar el tejido. El método siguiente reduce ambos riesgos.

Antes de empezar: revisa la etiqueta

Mira primero la etiqueta de cuidado. La mayoría de los abrigos de lana o mezcla de lana se pueden vaporizar, pero algunos tienen adornos o forros que requieren más atención. Si no estás seguro de qué significan los símbolos, nuestra guía de símbolos de cuidado los explica.

  • Adornos de piel, ante o polipiel: mantén el vapor bien alejado.
  • Cuellos de pelo o pelo sintético: no los vaporices directamente. Cepíllalos con suavidad.
  • Tejidos termosellados: algunos abrigos modernos tienen costuras o entretelas pegadas. Prueba primero en una zona oculta.
  • Cachemir y mezclas de lana y cachemir: se pueden vaporizar, pero son más delicados. Mantén el cabezal en movimiento y haz pasadas cortas.

Lo que necesitas

  • Un vaporizador vertical o de mano. Un modelo vertical como el f1200 Vaporizador de Ropa Pro es muy adecuado para abrigos, ya que sus 2200 W ofrecen vapor continuo para tejidos gruesos mientras la prenda está colgada.
  • Una percha resistente y con forma, de hombros anchos. Una percha fina de alambre deforma los hombros cuando el tejido se relaja.
  • Un cepillo para ropa, o el cepillo para tejidos del f1200 y f1600, para retirar pelusa y polvo.
  • Una afeitadora de tejidos si tu abrigo tiene bolitas.
  • Un sitio donde colgar el abrigo después, con espacio alrededor para que circule el aire.

Cómo vaporizar un abrigo de lana paso a paso

  1. Vacía los bolsillos y abrocha los botones. Con la parte delantera abrochada, el abrigo cuelga recto y mantiene una forma uniforme mientras trabajas.
  2. Cepilla primero el abrigo. Cepilla hacia abajo, en el sentido del pelo, para quitar polvo, pelos y pelusa. Vaporizar sobre el polvo puede incrustarlo en las fibras.
  3. Quita las bolitas con el tejido seco. Es más fácil quitarlas antes de vaporizar, porque la lana húmeda está más blanda y se engancha con más facilidad. Mantén el tejido plano y trabaja con círculos suaves. Nuestra guía sobre afeitadoras de tejidos explica la técnica con más detalle.
  4. Cuelga el abrigo y deja que el vaporizador se caliente del todo. Espera a que el vapor salga de forma constante antes de empezar. Así evitas que salpique agua sobre el tejido.
  5. Prueba en una zona oculta. Vaporiza un trocito por dentro del dobladillo o bajo el cuello y comprueba que no cambian ni el color ni la textura.
  6. Trabaja de arriba abajo. Empieza por los hombros, sigue por la espalda, luego la parte delantera y por último las mangas. Mueve el cabezal con pasadas verticales lentas, a unos centímetros del tejido. Con la lana funciona mejor un contacto ligero o una pequeña distancia que apretar con fuerza.
  7. Guía el tejido con la mano libre. Tira suavemente del bajo hacia abajo para darle algo de tensión, manteniendo la mano lejos del vapor.
  8. Dedica un poco más de atención a las mangas. Sujeta el puño, deja que la manga cuelgue recta y vaporiza hacia abajo. Para las arrugas marcadas del codo, haz varias pasadas cortas en vez de una larga.
  9. Deja el forro para el final. Abre el abrigo y vaporiza el forro arrugado con pasadas rápidas y suaves. Los forros suelen ser más finos y necesitan menos vapor.
  10. Da forma al cuello y las solapas. Mientras el tejido sigue caliente, alisa el cuello y las solapas con la mano para que queden en su sitio.

Déjalo secar antes de ponértelo

Es fácil saltarse este paso, y es importante. La lana vaporizada retiene algo de humedad, y si te pones el abrigo enseguida o lo cuelgas en un armario lleno, las arrugas pueden volver. Déjalo en su percha en un lugar ventilado al menos 30 minutos, o más si es un abrigo grueso, hasta que esté completamente seco al tacto.

Refrescar un abrigo que huele a cerrado

Los abrigos guardados durante meses suelen coger olor a cerrado. Un vaporizado suave seguido de una tarde de ventilación, a ser posible junto a una ventana abierta, suele ayudar. Si el olor sigue cuando el abrigo está seco, probablemente necesita una limpieza en condiciones. El vapor refresca, pero no sustituye la limpieza de un abrigo realmente sucio o manchado.

Errores habituales

  • Dejar el vaporizador quieto en un punto. Es la causa principal de las marcas de agua. Mantenlo en movimiento.
  • Vaporizar en una percha débil. Los hombros pueden estirarse y perder su línea.
  • Apretar el cabezal contra el tejido. Puede aplastar la textura de la lana cocida, el tweed o los acabados cepillados.
  • Guardar el abrigo húmedo. Déjalo siempre secar por completo.
  • Vaporizar sobre manchas. El calor puede hacer que algunas manchas sean más difíciles de quitar. Trata primero las manchas siguiendo la etiqueta.

Cómo mantener el abrigo en forma todo el invierno

Una vez listo, un poco de cuidado regular lo mantiene así:

  • Cuélgalo en una percha con forma en cuanto te lo quites y déjale espacio para que se airee.
  • Cepíllalo cada una o dos semanas para que no se acumulen polvo ni pelusa.
  • Dale un vaporizado rápido cuando aparezcan arrugas, en lugar de esperar a que se vea cansado.
  • Quita las bolitas pronto, sobre todo bajo los brazos y donde roza la correa del bolso.

Cuando llegue la primavera, limpia el abrigo y déjalo secar del todo antes de guardarlo. Nuestra guía para guardar bien la ropa de invierno explica cómo mantenerlo en buen estado hasta el año siguiente.

Las herramientas adecuadas

Para abrigos y tejidos gruesos, un vaporizador vertical agiliza el trabajo, porque el abrigo cuelga en toda su longitud mientras trabajas. El f1200 Vaporizador de Ropa Pro es lo bastante potente para abrigos y cortinas y lo bastante suave para vestidos de novia y trajes. Si además quieres eliminar bolitas, el Dúo Pro cuidado de la ropa combina el f1200 con la afeitadora de tejidos f40. Puedes comparar todos nuestros modelos en la colección de vaporizadores.

Con un cepillo limpio, un vaporizado cuidadoso y tiempo para secar, la mayoría de los abrigos de lana salen del armario listos para otro invierno.


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