Un buen abrigo de invierno es una de las prendas más caras del armario y, a menudo, una de las menos cuidadas. Se lleva casi a diario durante cinco o seis meses, se moja con la lluvia, se arruga en el autobús y se cuelga en el respaldo de una silla, y en primavera acaba al fondo del armario. Con un poco de cuidado regular, ese mismo abrigo puede lucir bien durante muchos inviernos y no solo dos o tres.

Esta guía explica cómo cuidar un abrigo de invierno desde la primera semana de frío hasta el día en que lo guardas, con consejos específicos para lana, plumón y pelo sintético: limpieza, repasos rápidos con vapor, bolitas y almacenaje.

Empieza por la etiqueta

Cada abrigo es distinto, así que la etiqueta va primero. Indica si el abrigo puede ir a la lavadora, si necesita limpieza profesional o si nunca debe mojarse. Si los símbolos te resultan un misterio, nuestra guía de símbolos de cuidado los explica uno a uno.

Como regla general:

  • La lana y las mezclas de lana suelen ser de limpieza en seco o de lavado a mano a baja temperatura.
  • Los abrigos de plumón y los acolchados sintéticos a menudo se pueden lavar a máquina con un programa delicado.
  • El pelo sintético varía mucho. Algunas prendas se lavan a mano con agua fría; otras solo admiten limpieza localizada.
  • Los abrigos con detalles de piel o ante necesitan más cuidado, ya que esas partes no deben mojarse ni calentarse.

Una rutina sencilla cada semana

Casi todo el cuidado de un abrigo está en pequeños hábitos, no en grandes limpiezas. Lavarlo o llevarlo a la tintorería con demasiada frecuencia desgasta el tejido y el relleno, así que el objetivo es mantenerlo fresco entre limpiezas.

  1. Cuélgalo bien siempre. Usa una percha resistente y con forma, de hombros anchos. Una percha de alambre o un gancho deforman los hombros con el tiempo.
  2. Deja que respire. Un abrigo mojado por la lluvia debe secarse a temperatura ambiente, lejos de los radiadores, antes de volver a un armario lleno.
  3. Vacía los bolsillos. Las llaves, el móvil y las monedas dan de sí los bolsillos y tiran de la parte delantera hacia abajo.
  4. Cépillalo una vez a la semana. Un cepillo para ropa retira polvo, pelos y pelusas antes de que se incrusten en las fibras. Cepilla hacia abajo, en el sentido del pelo.
  5. Trata las manchas enseguida. Absorbe lo derramado con un paño limpio y agua fría. Frotar extiende la mancha y puede dañar la superficie.

Cómo cuidar un abrigo de lana

La lana resiste de forma natural los olores y las arrugas, por eso necesita limpiarse menos de lo que muchos piensan. Para la mayoría de los abrigos de lana basta con una limpieza profesional al final de la temporada y alguna limpieza localizada cuando haga falta.

Refrescar la lana entre limpiezas

El vapor es la herramienta más útil para un abrigo de lana. El calor húmedo relaja las fibras, de modo que desaparecen las arrugas que dejan el bolso, el cinturón de seguridad o el asiento del coche, y el tejido se refresca después de un día en una oficina cargada. Un vaporizador vertical como el f1200 Vaporizador de Ropa Pro va muy bien para abrigos gruesos: sus 2200 W ofrecen vapor continuo mientras el abrigo cuelga a lo largo, y su depósito de 3 litros evita tener que rellenarlo a mitad de trabajo.

Mantén el cabezal en movimiento, trabaja de los hombros hacia abajo y deja secar el abrigo en la percha al menos media hora antes de ponértelo. Explicamos el método completo, con cuello, solapas y forro, en nuestra guía paso a paso sobre cómo vaporizar un abrigo de lana.

Cepillado y pelusas

La lana oscura deja ver cada pelusa. Un buen cepillo para ropa o el cepillo para tejidos de f1200 y f1600 retira pelusas y polvo antes o durante el vaporizado. Cepilla primero, porque el vapor puede hundir el polvo más en el tejido.

Cómo cuidar un abrigo de plumón o acolchado

Los abrigos de plumón y los acolchados sintéticos abrigan porque su relleno atrapa aire. Todo lo que aplasta o apelmaza el relleno los hace menos cálidos, así que el objetivo es mantenerlo limpio y esponjoso.

Lavar un abrigo de plumón

Si la etiqueta permite lavarlo a máquina, estos pasos dan los mejores resultados:

  1. Cierra todas las cremalleras y corchetes y vacía los bolsillos.
  2. Usa una lavadora de carga frontal con espacio de sobra, en un programa delicado a la temperatura que indique la etiqueta.
  3. Usa un detergente para plumón o uno suave, y prescinde del suavizante, que puede apelmazar el relleno.
  4. Añade un aclarado extra para que no quede detergente en el relleno.
  5. Sécalo en secadora a baja temperatura con dos o tres pelotas de tenis limpias o bolas de secado, que deshacen los grumos. Revísalo de vez en cuando y sigue hasta que esté completamente seco, porque el plumón húmedo puede oler mal.

Con un lavado por temporada, o cuando los puños y el cuello empiecen a verse sucios, es suficiente. Entre lavados, limpia las manchas con un paño húmedo y un poco de detergente suave.

¿Se puede vaporizar un plumífero?

Rara vez hace falta, porque no se arruga como la lana. Si la tela exterior se ha arrugado en la maleta, una pasada ligera de vapor a algo más de distancia puede alisarla, pero prueba antes en una zona poco visible, ya que algunas telas sintéticas y algunos recubrimientos no toleran el calor. Nunca presiones el cabezal sobre un abrigo acolchado.

Cómo cuidar el pelo sintético

Los cuellos, capuchas y abrigos de pelo sintético lucen preciosos cuando son nuevos y se ven cansados muy pronto si se descuidan. Las fibras suelen ser sintéticas, así que el calor es su enemigo: puede encresparlas, aplastarlas e incluso derretirlas.

  • Sacúdelo después de usarlo para levantar el pelo.
  • Cépillalo con suavidad con un peine de púas anchas o un cepillo suave, en el sentido del pelo. Evita los cepillos finos, que pueden arrancar fibras.
  • No apliques vapor directamente sobre el pelo sintético. Mantén el vaporizador lejos de los ribetes de pelo cuando repases el resto del abrigo.
  • Lávalo con cuidado. Si la etiqueta lo permite, lávalo a mano con agua fría y detergente suave, escurre el agua con suavidad sin retorcer y sécalo en plano o en una percha, lejos del calor.
  • Desmóntalo si puedes. Muchas capuchas con ribete de pelo se quitan con cremallera o corchetes, lo que facilita mucho limpiar el resto del abrigo.

Bolitas

Las bolitas aparecen donde el tejido roza: bajo los brazos, en los costados donde va el bolso y en la espalda, bajo las correas de la mochila. Son especialmente habituales en mezclas de lana y en tejidos suaves y perchados.

Una afeitadora de tejidos las elimina mucho mejor que quitarlas a mano. La f40 Afeitadora de tejidos está pensada para prendas de punto, abrigos y tapicerías, y es lo bastante suave para cachemira y lana fina. Extiende el abrigo en plano, mantén el tejido liso y haz movimientos circulares suaves. Funciona mejor sobre tejido seco, así que quita las bolitas antes de vaporizar. Nuestra guía para quitar las bolitas del punto de forma segura explica la técnica.

Pequeños arreglos que alargan su vida

Un botón flojo o un forro descosido se arreglan rápido al principio y dan más guerra después. Una vez al mes, repasa el abrigo:

  • Asegura los botones flojos antes de que se caigan y se pierdan.
  • Cose los pequeños descosidos del forro de los bolsillos, que tienden a crecer.
  • Comprueba que las cremalleras corren bien y ciérralas antes de lavar.
  • Guarda los botones de repuesto que venían con el abrigo en un sobre etiquetado.

Cómo guardar un abrigo de invierno en primavera

La forma de guardar un abrigo decide cómo estará el próximo noviembre. Nunca lo guardes sucio. Las manchas de comida, el sudor y la grasa de la piel atraen a las polillas y pueden fijarse durante el verano.

  1. Límpialo primero según la etiqueta y asegúrate de que está completamente seco.
  2. Usa una funda transpirable. Las fundas de algodón dejan circular el aire. Las fundas de plástico de la tintorería retienen la humedad y conviene quitarlas.
  3. Cuelga los abrigos de lana en perchas con forma para que mantengan los hombros. Los de plumón pueden guardarse doblados sin apretar en una bolsa transpirable, pero evita las bolsas al vacío durante mucho tiempo, porque comprimir el relleno durante meses puede restarle volumen.
  4. Protégelos de las polillas con bloques de cedro o saquitos de lavanda, y mantén el armario limpio y seco.
  5. Deja algo de espacio entre los abrigos para que nada se aplaste.

Nuestra guía para guardar bien la ropa de invierno antes del verano da más detalles.

Las herramientas adecuadas

No hace falta mucho: una percha resistente, un cepillo para ropa, un vaporizador y una afeitadora de tejidos cubren casi todo lo que necesita un abrigo entre limpiezas. Si quieres las dos herramientas principales a la vez, el Dúo Pro cuidado de la ropa combina el f1200 Vaporizador de Ropa Pro con la f40 Afeitadora de tejidos. Puedes comparar todos nuestros modelos en la colección de vaporizadores.

Cuida tu abrigo poco a poco y a menudo, y te abrigará durante muchos inviernos.


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